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miércoles, 21 de febrero de 2018

Un relato de Lilith Blue

Participé de Silencio, se rueda una convocatoria de Ginebra Blonde. El desafío consistía en escribir con estas consignas.

Escoge un escenario: Un ascensor, Una cocina, Un vagón de tren, El lavabo de un avión, El palco de un teatro, Una biblioteca.
Escoge un complemento: Un vestido negro, Una barra de labios, Una corbata, Una cuerda, Un cuchillo, Una rosa roja.
Denominador común que aparecerá en cualquier de los casos: Un fotógrafo. 

Me parece que podría publicar el relato resultante en mi blog. Me permitido algunas correcciones.

La muerte es una mujer fatal

Fue algo casual, que podría no haber sucedido. Pero tendría trascendencia en ese mundo y en otros.

La Sociedad Onírica tenía sus intrigas, muy peligrosas. Sería algo que descubriría, algo que lo acercaría a la muerte. Pero también tenía sus ventajas, como estar en ese palco de un teatro, tan codiciado por otros espectadores. En un principio disfrutó más de causar esa envidia, que de su cercanía con el escenario.

Hasta que ella apareció en escena. Tan provocativa, con su vestido negro. Hasta había algo de seductor en el nombre, con que figuraba en el programa de la obra. Lilith Blue.


Tuvo fantasías intensas, algunas perturbadoras, Como raptarla, llevarla a un lugar sórdido, cortar toda su ropa con un cuchillo

Al verla actuar, en una forma que parecía que lo miraba, fue remplazando esas fantasías con la de seducirla.

Disfrutó de la obra, que había sido adaptada para que ella se luciera, como una mujer fría, seductora. Incluso se veía sugestiva como prisionera de un sacrificio ritual. Del que era rescatada por el detective, que debió detenerla. Pero no lo hizo.

El espectador decidió que debía hacerla suya. Sabía que estaba cayendo en su  peligroso influjo, pero no le importó.

Lilith Blue también estaba siendo observada por un fotógrafo muy siniestro. Que la acechaba y logró meterse en su camarín. La vio mirarse al espejo. Intentando ser sigiloso, sacó de un bolsillo una cuerda, que tensó, para estrangularla. No dejaría que lo dominara con su voz de sirena, callaría esa voz.

Entonces, irrumpió el espectador, que llevaba una rosa roja para ella.
Hubo una lucha, que pareció ganar. Pero el fotógrafo aprovechó un momento de descuido.
Y fue cuando Lilith Blue usó una corbata, recuerdo de algún admirador, para estrangular al fotógrafo. Y luego ayudó a levantarse a su actual admirador, quien creía haberla salvado. Ella nunca le dijo que no había estado indefensa, que había visto a su potencial atacante en el espejo.

Ella logró que su admirador le hablara de secretos que debió haber callado. Habría sido un error imperdonable, pero resultó que ella tenía un potencial, que la Sociedad Onírica decidió que podría usar.
Así que se encubrió la muerte en el camarín de la actriz. Que fue invitada a sumarse.

Con el tiempo habría una tragedia, producto de las intrigas. Pero también el surgimiento de Duality, la hija de Lilith Blue.


La versión original, editada en Paraíso de letras






jueves, 15 de febrero de 2018

Este jueves, un relato; Suspiro

Este es el tema de este jueves:

“Juguemos esta semana con una imagen invisible pero sentida. ¿Quién no ha suspirado alguna vez?
Nostalgia, melancolía, tristeza, amor o , simplemente, ansiedad. Sensaciones encontradas con significados diferentes según cómo se vive. Miles de situaciones,  de historias por contar. Una invitación a la poesía o al relato...
Cada uno jugará con su musa y algún suspiro se le escapará si ese momento de escritura le regaló un escrito especial...”

Surgió este relato con Ulises Lestrade, antes de convertirse en detective de lo oculto, una secuela de este relato.



Sephora y Ulises

Sephora, aliviada al librarse de esa injusta acusación. Por la intervención de Ulises Lestrade, había escapado a un confinamiento, vigilada por detectives de Nausicaa. Y alejada de los venenos, que hacían que aparentaba menos de edad de la que tenía.
Luego insultó en un dialecto.
- ¿Hicieron mucho desorden?
Sephora suspiró como respuesta.
- Tranquila. Ahora tengo que guiarlos fuera del bosque. Pero puedo volver a ayudarte.

El guía del bosque de Averoigne cumplió con su promesa, ayudó a la bruja a ordenar sus pócimas, sus brebajes. 
Ella aprovechó la situación. Y le enseño nociones de alquimia, para que sel quedara por más tiempo. Se sentía atraída por atraída por alguien más joven, quien además era descendiente del legendario Sisifo de Averoigne

-Eres como tu antepasado.
Ella miró a la mujer, de pelo castaño, atractiva y seductora.
- Yo no puedo improvisar versos, como él.
- Yo no necesito poesías- contestó Sephora y se abalanzó sobré él.

Fueron semanas en que ella desplegó artes amatorias, transmitida por una dinastía de brujas. Y años de experiencia en seducción. Hubo días en que sólo salieron de la habitación para bañarse juntos, con esencias surgidas del laboratorio alquímico.

Hasta que llegó un mensaje para Ulises.
- Aceptaron mi solicitud. Voy a ser un detective de asuntos paranormales.
Sephora lo abrazó con alegría.
- Aunque...podría quedarme
- ¡De ninguna manera! No vas a renunciar a tus sueños. 
- Es que no me convence la designación. Y voy a estar a prueba, supervisado por alguien que no me agrada.
- ¡No importa! Te van a ascender. Te van a asignar una bella ayudante...
Suspiro involuntario.
-...Y te vas a olvidar a mí.
- Eso nunca sucederá.

Ulises le dio un beso en la boca, al que Sephora respondió apasionadamente


Más suspiros en "Matices en la vida"

Sephora es un nombre tomado de algún personaje de un relato de Clark Asthon Smith. Así como el concepto de Averoigne es tomado del ciclo del mismo nombre.

lunes, 12 de febrero de 2018

Riesgo inminente

La mujer rubia, atractiva, escuchó las palabras que auguraban un corto tiempo de vida. Forcejeó con el asesino, que le desgarró las ropas, dejándola con límite del desnudo. Y eso fue lo que distrajo al asesino, quien se sorprendió al ser apuntado por el revólver reglamentario de una detective policial. Quien le colocó las esposas.
Había sido detenido por una detective, conocida como Sally the Sleuth, entrenada y astuta, aunque propensa a ser una víctima codiciada por asesinos en series, secuestradores, etc.

Ella había cumplido su misión, siendo una de las veces en que había arriesgado menos su...vida. Podía recompensarse a sí misma con un tiempo de relajación, cubriendo sus ojos con un antifaz, para descansar.

Pero el teléfono sonó. Su tiempo de descanso había terminado abruptamente.
De haber estado más descansada, tal vez habría notado que estaba siendo acechada, seguida a distancia.

Nuevamente se trataba de un asesino en serie, que acechaba a mujeres hermosas, con determinado tipo de perfil, apariencia, estilo. Había un testigo, que había visto huir a un sospechoso de la escena del crimen. Pero la oscuridad de la noche y la poca vista hicieron que la descripción fuera poco precisa. Y el traductor se vio frustrado al no encontrar la palabra en inglés equivalente a "piruleta". Era un tipo de caramelo que parecía consumir el asesino. Incluso había dejado algún envoltorio, en el que se habían encontrado huellas digitales. Que no fueron útiles al no poder ser comparadas con un sospechoso.

Era la misión de Sally convertirse en una potencial víctima, para que el asesino fuera atrapado. Era el tipo de misiones en que sufría riesgo...su vida. Y eran un atentado contra su guardarropa. Así que sería vigilada de cerca.

Pero esa noche nada pasó. La misión continuaría a la noche siguiente.
Sally volvió para su casa. No sabía que continuaba en peligro pero lo supo muy pronto. Cuando la sujetaron desde atrás y le pusieron en su boca un pañuelo con cloroformo.

Ella despertó muy rápido, más rápido de lo que su atacante había previsto.
Ella lo golpeó, no tan fuerte como lo habría podido golpear en otras circunstancias. Aun así fue un buen golpe.

Pero los grandes sucesos dependen de pequeños incidentes. Demóstenes.
(Político y mejor orador ateniense de la antigua Grecia. 384 a. C-322 a. C)Y un pequeño detalle jugó en su contra, una alfombra mal doblada la hizo tropezar. Su raptor la derribó y le aplicó una nueva dosis de cloroformo.

Aprovechó que su víctima estaba dormida para preparar la escena.

Puso música sugestiva y bailó con ella, arrastrando su cuerpo adormecido. Y la arrastró hacia una bañera, con velas aromáticas a su alrededor. Y fue nuevamente el azar quien intervino.
Un teléfono sonó. Un llamado equivocado y unas manos que tocaron un caramelo que había quedado desenvuelto. Un caramelo pegajoso. Y entonces Sally the Sleuth tuvo nuevamente el tiempo de recuperarse, dándole un buen golpe al asesino, que lo dejó inconsciente.

Lamentablemente ella cayó en la bañera. Y aún estaba adormecida, demasiado para evitar ahogarse. Era su caso final. 
O lo habría sido de no contar con la ayuda del informante, que la ayudaba en algunos de sus casos. Llegó rápido en su moto, pateó la puerta. Y llegó a tiempo para salvarla.
Sally the Slueth se había salvado de un admirador desquiciado.



Relato escrito para Varietés: Citas y sueños Citas y sueños, una idea de Ginebra Blonde, quien le puso un título a este relato.
Había que escribir usando una cita de las propuestas. Y ciertos elementos, que he resaltado. Tarde me di cuenta de que me olvidé de usar Llave y Cruz.

Ginebra Blonde lo editó en video en Paraíso de letras.







Creada por Adolphe Barreaux, Sally the Sleuth pareció por primera vez en Spicy Detective Story en septiembre de 1934. 
Es una detective policial, muy hábil en encontrar culpables, entrenamiento, uso de armas. Pero con tendencia a quedar prisionera de asesinos, algunos dignos de películas de terror extremo (como canibales), ser una prisionera en un hotel en donde raptan  a las huéspedes. 


 Con frecuencia pierde la integridad de su ropa, alguna vez un topless, siendo rescatada por El Jefe (no se conoce su nombre) y por Peanuts, un huérfano que suele acompañarla.

Sally the Sleuth es un personaje de dominio público. Así que puede ser usada para diversas historias, sin problemas de derechos de autor.

jueves, 8 de febrero de 2018

Este Jueves, Un relato: La carta

Este jueves es tema es La Carta. Se trata de escribir una carta, como si fuera a ser enviada dentro de un sobre. Como esas cartas escritas a manos. El contenido es elección de los autores de los relatos.
Tal vez ya sepan a quien le pertenece esta carta.

 


Helicón, 3 de enero de 2018
Sra. Torriagiano
Conservadora del museo….

Tengo la oportunidad de dirigirme a usted, para manifestar mi disconformidad con la decisión de retirar el cuadro Hilas y las ninfas, de su exhibición.
Tal vez me recuerde. Soy Mara Laira, la entrevisté con motivo de la apertura de la sala dedicada a los prerrafaelitas.


Volví a la sala para contemplar los cuadros, con más detenimiento. Para encontrar una nota con las razones para retirar tan magnífico cuadro. Razones que no comparto.
No me parece una razón válida el fomentar el debate sobre como presenta el arte al cuerpo femenino.
Tampoco concuerdo con algo que qlue plantea la nota, que la pintura presenta a las mujeres en actitud pasiva, como mujeres fatales. Siendo por definición las mujeres fatales, seductoras y manipuladoras, no pasivas.
Y las ninfas de la pintura no tienen una actitud pasiva, una de ellas toma del brazo a Hillas. Es algo que usted debiera haber notado, como conservadora del museo.

¿En que forma muestra el arte al desnudo femenino? En forma artística.
Lo sé por mi experiencia como modelo de dibujo, pintura y escultura.
He posado para artistas y para estudiantes, que siempre me han tratado con respeto, en un clima de inspiración mutua.
Debo contarle que asumir una pose implica una tensión del cuerpo, aunque parezca una pose relajada. Lo que es una actitud muy activa.

Creo que la medida no promueve un debate sino prejuicio.
Y me parece un mal antecedente. No quisiera que se retirara el cuadro El rapto de las sabinas, por razones similares.
Espero que tenga en cuenta mi opinión y subsane el error que ha cometido. Y el cuadro recupere su lugar.
La saluda.



Mara Laira


Más cartas en un Lugar de encuentro


viernes, 2 de febrero de 2018

Este jueves, un relato: Cuentos ante el fuego

Este jueves, el tema son los cuentos que se cuentan alrededor de una fogata. Que pueden incluir cuentos fantásticos. Un tema que permite diversos enfoques. Me presentaré con un cuento inquietante, con suspenso y cierta oscuridad.


La mujer que danzaba en el fuego

En las circunstancias adecuadas, las historias inquietantes se convierten en terroríficas. Y en condiciones excepcionalmente propicias, el ambiente es oscuramente inspirador.  Como en este bosque, en estas noches, alrededor de este fuego.

Pueden pensar en un deseo. Les advierto que deben tener cuidado con lo que desean, porque podría cumplirse.
Salvo que decidan irse, algo que aún pueden hacer. 
¿Se quedan? Entonces, miren el fuego.Con más atención.

Hay una silueta de fuego. Yo también veo a esa forma de mujer, que baila en esa forma tan sugestiva. Deben empezar la historia.

- En la ciudad había un club nocturno, en que mujeres bailaban sugestivamente. Strip tease, poole dance.
Una de las mujeres solía empezar sus números con uniforme de azafata. Y estaba la favorita. 
Ese club era frecuentado un grupo de criminalistas, hombres y mujeres, que no tenía mucho que hacer.

No se detengan.

- Había quienes les llevaban regalos para conquistarlas. Y solían lograrlo, con cierta frecuencia.

Algo le pasa a la mujer de fuego, como si estuviera siendo asfixiada. Continúen el relato o esto empeorará.

La primera víctima fue la que era conocida como La Azafata. Fue asesinada en la ducha, como en esa película. Y luego las otras.
Los criminalistas tuvieron que hacer su trabajo con esas mujeres...

No pueden irse. La historia no está terminada.

- La Azafata había sido realmente una azafata. Había sido una testigo de algunos delitos. Y se había ocultado en esa ciudad. Pero la encontraron. Y supusieron que sus compañeras conocían sus secretos.
Pero la favorita también tenía sus secretos. En una noche como esta, recitó terribles conjuros.
- Los asesinos murieron en circunstancias extrañas, con marcas en el cuello y vaciados de sangre.
- La hechicera les envió a los criminalistas unas evidencias de delitos. Y dejó la ciudad para no volver.


Resultado de imagen para night of the demons angela

Fin. Ahora tendrán su deseo. Y luego podrán irse.
Sí, esa mujer atractiva es La Azafata. Y esas son sus amigas. Son no muertas.
Necesitan algo de calor humano. Sí, es lo que están pensando.
Y también necesitan algo de sangre humana, para alimentarse.




Más cuentos en la fogata de MOLÍ DEL CANYER

viernes, 26 de enero de 2018

Este jueves, Un relato: Roma...escribo un jueves


La emperatriz y el vándalo

Me habían contratado para un guión sobre Genserico, rey de los Vándalos que invadió Roma. Y tomó como prisionera a la emperatriz Eudoxia, junto con sus hijas.
Ese episodio interesaba especialmente, por la posibilidad de incluir escenas violentas, con peplo imperial desgarrado.
- Pero no hay referencias precisas sobre ese episodio- le dije a Brianna.
Mi traductora fantasmal insistió en ayudarme, convocando a Malco, un historiador de esa época. Quien se interesó por las formas actuales de ficción.
-…Y es por eso que les interesa esta historia. Pero deben saber que Genserico fue llamado por la emperatriz.

“Petronio Máximo llegó a Emperador, mediante un complot en que asesinaron al Emperador Valentiniano III. Para legitimarse obligó a Licinia Eudoxia, la viuda de su antecesor, a casarse con él. Es acá donde pueden incluir alguna escena violenta. Aunque tal vez Petronio haya recurrido a insinuar que Eudoxia y Placidia, las hijas de Licinia, podían ser un estorbo para una sucesión imperial.

Y fue entonces que la hermana de Valentiniano, aconsejó enviarle una carta a Genserico, quien había pactado una tregua. Ambas mujeres tenían razones para odiar a Petronio Máximo .

Y Genserico consideró que el asesinato de Valentiniano terminaba con la tregua. Y con su poderosa flota, que había conquistado Cartago, desembarcó en Italia, avanzó sobre Roma. No hubo resistencia.

Petronio Máximo intentó huir pero fue asesinado por esclavos.

Sé que el encuentro entre Licinia Eudoxia y Genserico no fue brutal. Es posible que la emperatriz lo haya preferido por sobre Petronio. Ella y sus hijas fueron prisioneras en Cartago pero fueron tratadas con honor.
Veinticinco años después, Licinia y Placidia volvieron a Roma, mediante el pago de un rescate. Eudoxia se había casado con Hunerico...

Cuando el visitante se esfumó, le agredecí a Brianna su ayuda. Gracias a ella, una interesante historia sería contada.

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